El diálogo del miedo

El diálogo del miedo

13-06-19-michael-berg-miedo

 

Resulta que un buen día se encontraron el valor y el miedo. El primero siempre quiere salir adelante, pero el segundo siempre se impone por ser más alto, más ruidoso y más metido. Sin embargo el valor hace la lucha y se termina imponiendo al miedo, o eso espera la mayoría de las veces.

Una vez el valor estaba completamente seguro que le iría bien con el interior de su dueño en una situación que era totalmente segura, aparentemente. La mente del dueño del valor decía que no podría pasar nada en ese evento del día siguiente, sin embargo, luego de tener preparada la reunión que le tocó organizar y en la que iba a salir todo sin complicaciones ni enredos, el local donde se realizaba la reunión empezó a remecerse, los suelos, los vidrios, las partes de madera del cuarto de reuniones, las lámparas empezaron a temblar y ¡oh sorpresa! La ciudad había tenido uno de esos terremotos memorables, más de 6 grados en la escala que mide los movimientos de tierra. Al dueño se le fue al carajo el valor y cayó vencido ante el miedo hacia la fuerza de la naturaleza.

Cuánta gente te encuentras todos los días que se encuentra con la lucha al miedo. En el caso anterior, se trataba de un evento externo impredecible e ingobernable, pero en las situaciones diarias de la vida en que la interacción con otras personas es la regla, se presenta tanto el valor como el miedo. La forma de comportarse con ciertas personas, las que tienen el poder, las que ejercen una jerarquía, la relación normal con otras personas de cualquier tipo. En medio de todo siempre está la lucha del valor y el miedo.

Sin embargo, por otro lado el ser humano lucha contra otros miedos que ha creado el mundo y la sociedad moderna. El miedo a lo desconocido, a la muerte, a la enfermedad, a la pobreza, a perder las cosas materiales. El miedo a no estar “conectado”, a no dar la talla, el miedo a fallar en  muchas situaciones y póngase a pensar en cuantas situaciones más usted interactúa con el miedo y además tenemos que enfrentarnos con los diálogos temerosos de nuestra mente.

¡Cuánto podemos aguantar! No lo sé, lo que si se es que siempre está la opción de rendirse al miedo o que triunfe el valor, los que están separados por una pequeña película de separación. Sin duda tenemos que luchar, pues el miedo no puede prevalecer y aunque estemos en un momento de valor y tranquilidad el miedo siempre estará agazapado.

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